SAN MIGUEL DE ALLENDE

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ATOTONILCO: JOYA DE GUANAJUATO.

San Miguel de Allende y la ciudad de Guanajuato son dos muy buenas razones para elegir el estado de Guanajuato como uno de tus destinos en un viaje a México. Sin embargo, si quieres adentrarte aún más en la esencia del país y su historia, es casi obligado incluir en el itinerario la visita a algunos de sus pueblos, como Atotonilco.

 

¿Por qué visitar Atotonilco?

Atotonilco, pequeña localidad con menos de 600 habitantes y cuyo nombre significa lugar de agua caliente, está a unos 14 kilómetros de San Miguel de Allende y a poco más de 30 kilómetros de Dolores Hidalgo, dos ciudades que tuvieron un papel preponderante en la independencia mexicana.

Su proximidad a estos dos municipios, claves en la Ruta de la Independencia, le permitió a Atotonilco tener también un papel protagónico ya que, cuenta la historia popular, que el cura Miguel Hidalgo y Costilla tomó de esta parroquia un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, que enarboló en los comienzos de la lucha armada, como símbolo de su movimiento, y que le ayudó a convencer a numerosos campesinos e indígenas para que lo acompañaran. (1810)

Y esto nos lleva a otra razón por la que debes visitar Atotonilco: el Santuario Jesús Nazareno y su Casa de Ejercicios Espirituales, cuya construcción se inició en 1740 – bajo la supervisión del sacerdote Luis Felipe Neri de Alfaro – y que el 8 de julio de 2008 fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad

 

Santuario Jesús Nazareno de Atotonilco

Este templo barroco, conocido oficialmente como Santuario de Dios y de la Patria, es visitado cada año por miles de fieles cristianos, pero también por numerosos amantes del arte que desean admirar de cerca las obras pictóricas que decoran las paredes y techos de su nave principal y de las siete capillas anexas.

No hay ni un solo espacio libre y por ello hay quienes se atreven a denominar este Santuario como la “capilla Sixtina” mexicana.

Su aparente sencillez exterior nos permite adivinar los tesoros artísticos que resguarda en su interior, obra de los artistas Miguel Antonio Martínez de Pocasangre, José María Barajas y Juan Rodríguez Juárez.

Prácticamente la totalidad de las imágenes se centran en retratar escenas de la vida de Cristo o en mostrar el permanente enfrentamiento entre el bien y el mal. Para concluir su obra, la mayoría de los murales que decoran la totalidad de la iglesia, Martínez de Pocasangre invirtió casi 30 años.

 

Atotonilco y el Camino Real de Tierra Adentro

Conocida también como el Camino a Santa Fe, esta ruta comercial de 2.560 kilómetros que pasa por el pueblo de Atotonilco, iba desde Ciudad de México hasta Santa Fe, en Nuevo México (Estados Unidos) y se utilizó de forma activa entre los siglos XVI y XIX.

Este Camino Real de Tierra Adentro era la vía principal para transportar la plata, que se extraía de las minas de Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potosí, y el mercurio que se importaba de Europa para procesar los minerales

A lo largo del camino, durante la Colonia, se fueron desarrollando poblaciones que servían de descanso o aprovisionamiento para los viajantes y en las que se construyeron hospederías, mesones, haciendas, presidios e iglesias, como el Santuario de Atotonilco, entre otras edificaciones.

Hoy en día, Atotonilco ha visto mermada su población, porque muchos han tenido que buscar otros destinos para conseguir un trabajo. Esto se traduce en calles casi solitarias buena parte del año, donde se instalan puestos que venden recuerdos religiosos o comida tradicional.

También es posible encontrar esas pequeñas ventas, conocidas asimismo como bodegas o pulperías, donde puedes conversar con la propietaria durante horas, mientras saboreas una bebida fría por un módico precio (por ejemplo una cerveza, por 15 pesos, menos de 1 euro)

¿Todavía te preguntas por qué visitar Atotonilco? Espero que ya no tengas ninguna duda, y que si vas a San Miguel de Allende le dediques aunque sea medio día a este pequeño pueblo, donde aún se conserva mucho de su esencia y de su cultura.

 

Tips para turistas curiosos

A tan sólo un kilómetro del centro de Atotonilco manaba un manantial de aguas termales, a las cuales se les atribuían propiedades curativas desde la época prehispánica. De aquí viene el nombre con el que se bautizó a este poblado, alrededor del cual, al parecer, llegó a haber 27 manantiales. En la actualidad, algunos hoteles y balnearios cuentan con piscinas de aguas termales.

La construcción del Santuario de Atotonilco estuvo financiada por familias ricas de San Miguel de Allende, como la de Manuel de la Canal, y se dice que el sacerdote Luis Felipe Neri, su promotor, quería levantar una iglesia a imagen y semejanza de la del Santo Sepulcro, en Jerusalén.

En Semana Santa, entre 15 y 20 mil peregrinos acuden a Atotonilco para participar en la procesión que acompaña al Señor de la Columna desde el Santuario de Jesús Nazareno al tempo de San Juan de Dios, en San Miguel de Allende. La “traída”, una tradición que se remonta a 1812, se inicia a la media noche del sábado y durante el recorrido el Cristo va cubierto con pañuelos de seda para protegerlo de la intemperie.

Próximo al Santuario de Atotonilco, en el barrio de San Miguelito, hay dos Capillas de Indios, que era la manera de acercarse a la zona de poder de los indígenas. La primera capilla, de la cual apenas se divisa el tejado por estar dentro de una propiedad privada, era pequeña y sólo podían entrar el cacique y pocos privilegiados más.

Al crecer el barrio indígena en torno al río, se construyó una segunda iglesia de indios, cuya fachada puede verse a pocos metros, desde una portada de rejas.

 

Fuente: http://turiscurioseando.com/2014/07/por-que-visitar-atotonilco-en-guanajuato/

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