SAN MIGUEL DE ALLENDE

Culture

LA ALBORADA: LA FIESTA MÁS GRANDE DE SAN MIGUEL DE ALLENDE

Es bien sabido que San Miguel de Allende es rico en cultura y tradición, sin embargo, te presentaremos la fiesta más grande y representativa de la ciudad: La Alborada.

Esta celebración se lleva a cabo en honor al Santo Patrono del pueblo, San Miguel Arcángel. Tiene casi cien años de antigüedad y representa un día muy importante y significativo para los católicos; sin embargo, es un espectáculo tan lleno de contrastes y vida, que se ha vuelto tradición para la comunidad sanmiguelense, sin importar religión o clase social.

 

Es una noche llena de folklor, donde los tres barrios más antiguos de la ciudad: La Aurora, La Estación y El Valle del Maíz, forman grupos y empiezan la fiesta en sus respectivas colonias, para después caminar en procesión hacia el centro, donde se encontrarán con los otros participantes. Van acompañados de mojigangas, música en vivo y grandes estrellas de papel. La gente sale de sus casas para verlos pasar, algunos se van uniendo, otros sólo disfrutan el momento y luego vuelven a entrar.

Después, las comitivas se reúnen y forman un solo grupo que se instala en la explanada de La Parroquia. Esto sucede a las 4 am, es cuando empieza una gran fiesta con banda, mariachi, y fuegos pirotécnicos que adornan el cielo por horas y anuncian la llegada de un nuevo día. Este es el clímax de toda la celebración. Al final, se cantan “Las Mañanitas” a San Miguel.

 

El ritual se acompaña de baile y fiesta, antes, durante y después de La Alborada. Durante todo el fin de semana, danzantes de la región e invitados de diversos estados como Jalisco, Michoacán, Veracruz, entre otros, vienen y se reúnen en el jardín central, creando así un ambiente multicultural que sorprende y divierte a locales y turistas.

 

Hay mucho que ver, los voladores de Papantla con La Parroquia de fondo, los vestuarios que utilizan los llamados “concheros”, la entrada de los “xuchiles”, que son ofrendas de ocho a doce metros de largo, elaboradas con hojas y flores de cempaxúchitl; en fin, la combinación de eventos en general, resulta en una festividad llena de colores que emociona a todo el pueblo.

Es algo que hay que presenciar al menos una vez en la vida, hay mucho que aprender y rescatar de esta tradición que conserva las raíces ancestrales de San Miguel de Allende, e inevitablemente va adoptando rasgos de las nuevas generaciones que forman el contexto social de hoy en día.

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