SAN MIGUEL DE ALLENDE

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¿CÓMO IDENTIFICAR UN BUEN VINO?

Mucha gente asegura que “el mejor vino, es el que más te gusta”, lo cual no es del todo cierto porque el gusto es subjetivo, mas no la calidad. El hecho de que nos guste o no un vino, o uno nos parezca mejor que otro, no los hace buenos o malos, simplemente nos gusta o no nos gusta y ya.

Entonces, ¿cómo saber cuando un vino es verdaderamente bueno o verdaderamente malo de acuerdo a su calidad?

 

Hoy en día los estándares internacionales exigen cierto manejo en el vino por lo que afortunadamente no vamos a encontrar muchos vinos malos. Con lo que sí es más probable que nos topemos es con “malas botellas”, las cuales pudieron o estar mal guardadas, mal transportadas o simplemente estar tapadas con un corcho “enfermo” que dañó el contenido.

A lo largo del tiempo, los expertos han definido ciertas condiciones que debe reunir un vino “bueno”. Sin embargo eso no garantiza necesariamente que nos guste, pero asegura que el vino reúne ciertas características que implican mayor probabilidad de éxito a la hora de tomarlo.

 

Equilibrio
Es la relación que mantienen la dulzura, la acidez, el tanino y el alcohol. Puede haber vinos más ácidos que otros o con más alcohol que otros, sin embargo el balance adecuado de estos componentes hará que ninguno destaque abruptamente. En el caso de vinos en los que particularmente se está buscando acidez, dulzor o tanicidad habremos de estar conscientes de ello de acuerdo a nuestros gustos.

 

Longitud
¿Te ha pasado alguna vez que pruebas un vino que a primera impresión es muy potente pero casi de inmediato cae en el olvido de tu paladar? Bueno, pues a eso se le llama un vino corto. La longitud tiene que ver con el sabor que se percibe a todo lo largo y ancho de la lengua y el paladar, además de la permanencia del mismo una vez que se ha tragado el líquido. Dicha longitud implica un signo inequívoco de calidad.

 

Profundidad
Una vez más la subjetividad entra en juego sin embargo, aún entre la subjetividad hay capas, como en el vino. Cuando un vino se percibe de una sola forma, o sabe a una sola cosa ─sin evolución, sin esas “capas”─ nos referimos a un vino plano. Por el contrario, cuando el vino va desplegando sabores, aromas y capas “subterráneas” hablamos de profundidad.

 

Complejidad
Va muy de la mano de la profundidad. Ya que son esas diferentes “capas” lo que hace más entretenido ir “descubriendo” el vino. Esta complejidad es lo que lo hace sorprendente en cada sorbo.

 

Tipicidad
Esto significa que el vino sepa a lo que es. Es decir, las regiones, las uvas y los procesos nos hablan de qué habremos de esperar en un vino. Si el resultado final corresponde a estas características, entonces se trata de un “vino congruente”o sea un buen vino; de otra forma puede haber “truco” de por medio para que el vino aparente ser algo que no es.

 

 

Fuente: Animal Gourmet

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