SAN MIGUEL DE ALLENDE

VIÑEDOS SAN LUCAS: LA EXCLUSIVIDAD DE UN VINO BOUTIQUE

Hoy en día tal vez estemos abusando de la cantidad de lugares que describimos como “boutique”. Si bien se le atribuye dicho término a los pequeños hoteles que en Francia ofrecían en venta todos los artículos y mobiliario con los que estaban cuidadosamente decorados y equipados, ahora solemos aplicarlo a cualquier concepto que transmite exclusividad de algo fabricado u ofrecido en pocas cantidades y por lo tanto al alcance de sólo algunos pocos afortunados.

 

El vino no es la excepción; últimamente son bastantes las bodegas o vinícolas que se autodenominan como tal, y es que en el mundo del vino el hacer producciones de poco volumen implica en la mayoría de los casos un producto mucho más cuidado y más auténtico que los vinos de producción en serie. ¿El motivo? Muy fácil, el vino es prácticamente un ente vivo que desde la viña en el campo tiene una evolución distinta año con año dependiendo de las condiciones de tierra y clima (el famoso terroir) particulares de cada lugar del mundo. Desde ese momento la uva empieza a ser moldeada por dichas condiciones mismas que se vuelven la única e irrepetible materia prima para la vinificación a partir de la vendimia o cosecha de la uva.

 

En dicho proceso, son también muchísimas las posibilidades que tiene el enólogo para intervenir con sus conocimientos y autoría; sacar las mejores características que el fruto de ese particular año ofrece, en sintonía con el perfil del vino que la vinícola tenga en mente para cada etiqueta en particular y para sus vinos en general.

 

Es por esto que cuando hablamos de microvinificaciones o producciones limitadas a un número pequeño de botellas, el enólogo, o chef de un vino, puede incidir drásticamente en la obtención de un gran vino al guiar paso a paso la evolución de cada tanque de producción obteniendo su mejor potencial. Siguiendo la analogía del enólogo como chef, nunca podrá ser lo mismo cocinar un platillo único, uno por uno, que ser un cocinero contratado para atender una cadena de producción donde todos los platos tienen que seguir una receta establecida, agregando los ingredientes forzosos que las grandes producciones requieren para obtener el mismo vino cada cosecha.

 

La mejor manera de entender y conocer las particularidades únicas de una tierra que produce vino es acercándonos a las bodegas boutique de una región. Cabe destacar y señalar que Guanajuato es hoy por hoy la apuesta de los más nuevos y atrevidos proyectos vinícolas en el país, con una ubicación privilegiada y orientada a lograr vinos de la más alta calidad desde sus primeras producciones al estar indudablemente ligada como región vitivinícola a San Miguel de Allende, ciudad Patrimonio de la Humanidad para la UNESCO, y premiada reiteradamente por las publicaciones internacionales de más renombre enfocadas al estilo de vida, la gastronomía y el turismo premium.

Dentro de la amplia variedad de viñedos que ofrece San Miguel de Allende, resaltan LA SANTÍSIMA TRINIDAD y VIÑEDOS SAN LUCAS, dos desarrollos inmobiliarios que ofrecen a sus condóminos la posibilidad de poseer e involucrarse en el fascinante mundo del vino boutique, generando un sinnúmero de proyectos personales de microvinificación que ya están dando los resultados más interesantes al permitir la decisión de blends, crianza, e inclusive fermentación a cada una de las familias involucradas copropietarias de la cosecha de las más de 140,000 vides plantadas, que generarán la producción de un igual número de botellas.

LA SANTÍSIMA TRINIDAD apuesta por los vinos de la más alta calidad, sabedora que sus viñedos e instalaciones de vinificación fueron diseñadas para no más de 25,000 botellas anuales que deberán maximizar la rentabilidad por botella por lo que la calidad de sus vinos no puede ser menos que sobresaliente. Por otro lado, su proyecto hermano VIÑEDOS SAN LUCAS, inauguró el año pasado una espectacular vinícola preparada para atender la vinificación de las 120,000 vides. Este proyecto lo hace de la mano de los hermanos Nozaleda, los famosos bodegueros españoles creadores de las etiquetas Enate y Aalto instaladas en el Somontano y en Ribera del Duero respectivamente.

 

En ambas bodegas se ofrecen visitas guiadas de aproximadamente una hora y media con degustaciones de sus mejores vinos que estamos seguros les resultarán sorprendentes. Es un secreto a voces que Guanjuato, y en particular San Miguel de Allende, se perfilan como el mejor futuro para el vino de calidad del país, no dejemos de conocer desde ahora los grandes proyectos de vino artesanal o boutique, que aquí se están desarrollando.

 

Viñedos San Lucas

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