SAN MIGUEL DE ALLENDE

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LOS MUERTOS VISITAN CON ALEGRÍA SAN MIGUEL DE ALLENDE

“La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo” – Isabel Allende.

 

México, el único lugar del planeta donde celebramos con gran tanta alegría a la muerte. El Día de Muertos es una de las tradiciones más antiguas y representativas de nuestro país que nos caracteriza ante los ojos del mundo y seguirá transmitiéndose de generación en generación.

Aunque todos lo festejamos el 2 de Noviembre, cada estado de la República tiene formas distintivas de honrar a sus difuntos, haciendo de esta fecha un verdadero festín de  olores, colores, sabores y música. Una de las actividades principales que caracterizan esta tradición son los majestuosos altares que están conformados de diversos elementos para guiar a las ánimas de regreso al mundo de los vivos.

 

El brillante color de las flores de cempasúchil traza el camino que deben seguir, iluminados por la luz de las veladoras a través de la oscuridad del más allá, mientras que los platillos y los aromas que de ellos emanan los nutre y hace remembranza a los momentos donde se compartían los alimentos con la familia. El altar también se acompaña de colorido papel picado, alfeñiques, juguetes, bebidas y por supuesto la fotografía del difunto, entre otros

 

San Miguel de Allende es uno de los destinos favoritos para celebrar a los que han partido de este mundo por el frenesí que invade cada calle empedrada de la ciudad. Catrines y catrinas desfilando con elegancia por las calles, puertas y ventanas enmarcadas con el vibrante naranja de la flor de muerto y fuentes tapizadas por las mismas.

PC: Sophie Casas

Anualmente, cientos de personas se unen para montar estas ofrendas a sus seres queridos y honrarlos con alegría y gratitud. Este año pudimos apreciar ofrendas así como un camposanto representativo frente a nuestra Parroquia de San Miguel Arcángel, dedicados a personajes enigmáticos de San Miguel y todo México,que trascendieron con sus obras en vida y perdurarán por siempre.

La creatividad también sobrepasa los límites y se ve plasmada en interminables diseños creados con aserrín y arena de colores al pie de cada ofrenda.

 

Los altares también tocaron temas de gran relevancia en cuanto a temas y eventos sociales, desde rendir homenaje a las víctimas de los sismos de septiembre hasta alzar la voz referente a las alarmantes cifras de homicidios a periodistas en el último año.

Por las noches, las calles se abarrotaban de locales y visitantes para apreciar estas ofrendas y disfrutar música, bailes y muchas otras actividades en las que los asistentes participaban con gozo.

Sin duda, es una fiesta llena de magia, color, recuerdos y amor que vivimos con gran regocijo año con año y nos regala una razón más para sentirnos orgullosos de ser mexicanos. ¡Visita San Miguel el próximo año y te enamorarás!

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